martes, 15 de mayo de 2012

Estimaciones del volumen de la economía solidaria y del sistema monetario adecuado

Aguas para mover el Molino de la economía solidaria paralela

La primera gran corriente que se puede aprovechar es el inmenso caudal del voluntariado.  El estudio del European Foundation for the Improvement of Living and Working Conditions - Second European Quality of Life Survey – Participation in volunteering and unpaid job – 2011 (http://www.eurofound.europa.eu/pubdocs/2011/02/en/1/EF1102EN.pdf) sitúa a España entre los países de la UE con menor porcentaje de adultos participando en trabajos de voluntariado (alrededor del 10%). El numero de horas dedicadas a la semana es también menor que la media, que es de unas 6,5 horas a la semana. Aun así, en una zona urbana media de 1 millón de personas, el ámbito de una asamblea del 15M, estamos hablando de un movimiento por un valor económico del orden de 25 a 30 M€ al mes. Si se capta, aunque solo fuera, un 10% de ese valor para el circuito de la economía solidaria, estaríamos hablando de unos 2 a 3 millones de EUROS al mes en horas de voluntariado por concentración urbana.
Si a eso se le pudiera añadir una implicación de un porcentaje de l@s propio@s desemplead@s, precari@s o desperd@s en trabajos sociales en su propio beneficio, cooperativos o de trueque, tipo bancos de tiempo, no es descabellado estimar un volumen similar en cuanto a valor económico.
L@s desperd@s no viven del aire. Horas de solidaridad no van a llenar sus mesas, ni la bombona de gas, ni la factura del teléfono, ni la luz, ni el alquiler o la hipoteca. Hace falta alimentar el circuito de la economía paralela con bienes materiales. Y las horas solidarias no son canjeables por euros. Sin embargo, hay bienes que se pueden canjear por moneda solidaria. Es un proceso similar a la osmosis en química.
Para empezar a hablar, se puede integrar parte del excedente comercial o de producción del pequeño comercio o el comercio al detalle, y del excedente de producción de la pequeña empresa. Se ha ensayado con éxito la formula de aceptar como pago un porcentaje pequeño de la venta con moneda alternativa. Para el pequeño comercio esta formula no es nada distinto del bono de descuento de los programas de fidelidad de la clientela. Un 5% es algo que pondrían a fondo perdido de todas formas si les asegura clientes. El deterioro de sus ventas ya es casi del 1% mensual. Sin embargo, para la economía alternativa hay un mundo de diferencia si esa moneda es intercambiable por horas de trabajo dentro de los circuitos de la economía alternativa. Suponiendo que un 10% de esta industria del pequeño comercio se afilia a algún un tipo de bono de economía solidaria, su 5% de ventas ya puede suponer mover un volumen de mercancías de 2 a 3 millones de EUROS al mes por concentración urbana de 1 millón de habitantes.




De todos esos mercados de excedentes, el mas importante es el de los alimentos, por tres razones:
  1. Porque cubre la primera de todas las necesidades primarias.
  2. Porque el desperdicio de la industria alimentaria tiene un volumen mucho mayor que el  excedente de otras industrias, y además ofrece unas posibilidades de recuperación muy altas. El estudio PREPARATORY STUDY ON FOOD WASTE ACROSS EU 27 European Commission (DG ENV) (http://ec.europa.eu/environment/eussd/pdf/bio_foodwaste_report.pdf) calcula en una media de unos 180 Kg de desperdicio de comida per cápita al año en Europa, en los diferentes tramos de manufactura, envasado, consumo y otros. En el comercio minorista hay unos 8 Kg de desperdicio al ano. En los servicios de comida hay unos 28 Kg de comida desperdiciada per cápita. O sea, unas 28.000 toneladas al año en concentración urbana de 1 millón de habitantes. En el hogar se concentra un 42% del desperdicio de productos de alimentación, unos 76 Kg per cápita, un valor de unos 550 € por hogar, o sea cerca de 20 M€ al mes en concentración urbana de 1 millón de habitantes. El estudio señala unas posibilidades altas de redistribución del alimento desperdiciado, así como su reutilización en subproductos. No parece muy descabellado que una acción social adecuada pudiera aspirar a inyectar en los circuitos de economía solidaria volúmenes del orden de 1 a 2 millones de EUROS al mes en alimentos o sus subproductos por concentración urbana de 1 millón de habitantes.
  3. Porque enlaza con la posibilidad de consolidar una cadena cooperativista a través de toda la cadena de valor de los alimentos que va desde la obtención de composta, fabricación de combustible, hasta una agricultura urbana o rural, convirtiendo y reemplazando la industria de aprovechamiento de excedentes en producción primaria.  
Llegamos pues a unas cifras que dan para hacer mucho para l@s desemplead@s, precari@s o desperd@s. 6M€ al mes, en una concentración urbana de 1 millón de habitantes, con un 25% de paro, un 10% de ellos afiliados al programa de economía solidaria, estamos hablando de unos 250€ por afiliado. Es decir en acciones cuyos resultados se pueden palpar y significar una diferencia. Es un sistema escalable. Cuantos mas afiliados, mas horas de trabajo en bancos de tiempo, en voluntariado, mas colección de excedentes. Todas las cifras las hemos dividido por el mismo coeficiente de afiliación, un 10%. 

Los canales para la economía solidaria

Es muy posible que de forma dispersa estemos ya movilizando fracciones de esas cantidades, pero que, aisladas, son como jarras de agua arrojadas en las arenas del desierto. Hay que canalizar todas esas transacciones de manera que muevan la turbina y lleven el valor a los otros engranajes de la economía solidaria, las cooperativas, los comedores sociales, las industrias artesanas con destino al trueque.
Esa canalización no es otra que un sistema monetario alternativo.




Según Bernard Lietaer hay varios tipos de moneda comunitaria (http://www.transaction.net/money/comp/), que a mi entender se dividen en dos. Los que su valor o el crédito mutuo que representan es un valor flotante que se obtiene del intercambio otras monedas o de forma arbitraria en la comunidad, o los que la moneda es un bono o vale o prenda por un producto o servicio existente, en deposito, o futuro. Es decir sistemas monetarios anclados en productos o servicios. Los bancos de tiempo son una variante los segundos. Su unidad es una hora de servicio. Los bancos de trueque suelen pertenecer a los primeros, a menos que se vincule la unidad a un producto concreto.
Un sistema monetario cuyo objetivo es el de obtención de excedentes debe venir necesariamente anclado en los productos por los que se puede cambiar. Debe favorecer todo lo posible un circuito cerrado en la economía local, y por tanto cada moneda respaldada por un emisor valedor de los productos o servicios, pero también por una “autoridad monetaria” regulando la economía solidaria local. 




Proponemos un sistema monetario diseñado con tecnologías muy sencillas W3C, es decir electrónico, pero pensado para que gran parte de la circulación sea en papel. La moneda expresa un contrato Ricardiano y usa el formato de datos INTERNET-DRAFT Ko Fujimura XML Voucher: Generic Voucher Language.
Un bono, o un vale, o una prenda son una figura legal dentro del derecho mercantil. Es más sólido frente a la artillería regulatoria que defiende el sistema monetario de curso legal. No es distinto que un bono transporte de 10 viajes, o una vale de compra de una cadena de supermercados. Solo requiere un acta notarial. 

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