jueves, 17 de mayo de 2012

Sistema monetario para la economía solidaria

Según Bernard Lietaer hay varios tipos de moneda comunitaria (http://www.transaction.net/money/comp/), que se pueden resumir en dos. Los que su valor o el crédito mutuo que representan es un valor flotante que se obtiene del intercambio con otras monedas o de forma arbitraria en la comunidad, o los que la moneda es un bono o vale o prenda o crédito que representa un producto o servicio existente, en deposito, o futuro. Es decir sistemas monetarios anclados en productos o servicios. Los bancos de tiempo son una variante los segundos. Su unidad es una hora de servicio.
Un sistema monetario cuyo objetivo es el de obtención de excedentes debe venir necesariamente anclado en los productos por los que se puede cambiar. Debe favorecer todo lo posible un circuito cerrado en la economía local, y por tanto cada moneda vendría respaldada por un emisor valedor de los productos o servicios, pero también por una “autoridad monetaria” regulando la economía solidaria local.
Proponemos un sistema monetario diseñado con tecnologías muy sencillas W3C, es decir electrónico, pero pensado para que gran parte de la circulación sea en papel. La moneda expresa un contrato Ricardiano y usa el formato de datos INTERNET-DRAFT Ko Fujimura XML Voucher: Generic Voucher Language.
Un bono, o un vale, o una prenda son una figura legal dentro del derecho mercantil. Es más sólido frente a la artillería regulatoria que defiende el sistema monetario de curso legal. No es distinto que un bono transporte de 10 viajes, o una vale de compra de una cadena de supermercados. Solo requiere un acta notarial.


El caso especial de la moneda de tasas

La economía solidaria cuenta con la fuerza laboral de los que tienen empleo en la economía de la banca de reserva fraccionada (BRF) y prestan su trabajo de voluntariado, y personas sin empleo, pero comprometidos también en trabajos de voluntariado o en trabajo cooperativo.
Pero va a haber también un porcentaje de personas en  precario que ni tienen empleo, ni participan en trabajos solidarios por los que puedan recibir un pago en moneda comunitaria.


Hace falta una moneda que sirva para:
  1. Hacer una transferencia neta desde todos los otros circuitos hacia los precarios extremos
  2. Hacer una función redistributiva, como la que deberían hacer todos los sistemas tributarios
El mecanismo de transferencia es el sistema de tasas aplicadas a todas las otras transacciones de la economía solidaria y el pago del salario ciudadano. Se puede ver una simulación con distintos porcentajes en https://sites.google.com/site/desperadostheory/simulation/salaries-and-taxes.
En un sistema monetario donde cada moneda expresa un un bono o vale o prenda o crédito que representa un producto o servicio existente, en deposito, o futuro, la moneda usada para las tasas debe expresar ese contrato de la entidad coordinadora de la economía solidaria (la “autoridad monetaria”) a tasar las otras actividades y a usarla en el salario ciudadano. Un ejemplo de ese contrato respaldando el bono cívico se puede ver en https://sites.google.com/site/desperadostheory/currencies/citizens-salary-contract.

Cambio de monedas

Una economía solidaria con distintas monedas comunitarias implica una actividad intensa de cambio de monedas. Esto supone un esfuerzo o un coste. Cada área urbana decidirá el equilibrio óptimo de número de variantes de monedas comunitarias que minimice ese esfuerzo, sin que las monedas comunitarias pierdan su esencia de representar un contrato, promesa de entrega de tipos de productos concretos, y no se diluyan en una moneda abstracta universal.  Paul Grignon, en Digital Coin, propone que las monedas comunitarias se aglutinen en una serie de grandes industrias o servicios básicos, como por ejemplo productos agroalimentarios o, por supuesto, trabajo.  
Todo lo que se pueda pasar de transacciones de monedas en papel a transacciones de monedas en formato electrónico minimizará ese esfuerzo. Esto justifica que aunque cada moneda exprese un compromiso distinto, todas deben tener el mismo esquema.
El cambio de la moneda de tasas tiene un lugar especial. Fuerza a todos los otros agentes, voluntarios, cooperativas, instituciones solidarias, a buscar a los desesperados extremos, que solo cobran el salario ciudadano en moneda de tasas, para intercambiar sus monedas particulares. Eso da un poder de decisión importante a los desesperados extremos. De momento, las instituciones solidarias deciden cuales son los servicios o productos que necesitan las personas en precariedad absoluta. Mediante este sistema, estas personas buscaran las monedas de los productos que más necesitan. Una ONG ofreciendo servicios menos deseados corre el riesgo de no obtener suficiente moneda de tasas como para pagar sus “impuestos”. Sus voluntarios recibirán una fuerte señal de cambiar de institución solidaria.
Por tanto el cambio de todas las otras monedas con la moneda de tasas cumple una función de oxigenación de toda la economía solidaria.


El siguiente gráfico ilustra la función especial de la “agencia monetaria” en el conjunto de los agentes de la economía solidaria.


Esto justifica porqué, todas las monedas comunitarias, además de tener el mismo esquema, debe tener el aval de la misma “agencia monetaria” en cada área urbana.

Las monedas locales, la moneda de tasas, después de la GRAN TRANSICION

Todas las propuestas de nuevos sistemas monetarios que proponen un cambio de un sistema de Banca de Reserva Fraccionada a un sistema de Banca de Reserva 100%, proponen un “seignorage” del dinero por el estado, la creación de una moneda emitida por el estado, una moneda usada para recolectar las tasas y pagar sus servicios.
Proponen, en esencia, la moneda de tasas, el bono civil, que proponemos aquí. No hay contradicción en ir lanzando esta moneda en las islas de economía solidaria de hoy, a la espera de la GRAN TRANSICION.
Si esta moneda del estado es la única moneda que se usará, o convivirá con otras monedas comunitarias, es cuestión de debate. Es posible que en una economía relocalizada estas monedas sigan teniendo un rol, y es posible que no. En la “gran relocalización”, todo parece dejar intuir que sí. Serán galgos o serán podencos. Pero el camino será una larga marcha llena de altibajos. Hay que ir afianzando el terreno conquistado, y las monedas comunitarias son la única manera. 


http://www.transaction.net/money/book/ http://beyondmoney.net/ http://www.monetary.org/ http://www.neweconomics.org/publications/towards-a-21st-century-banking-and-monetary-system


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