lunes, 18 de marzo de 2013

La síntesis de las corrientes reformadora y transformadora

Paul Grignon, en Money as Debt 3, propone una elegante síntesis de ambas corrientes. En su propuesta la corriente reformadora y la corriente transformadora se encuentran si el dinero del Estado se considera como una más de las monedas basadas en la promesa de un producto.

La promesa del Estado es la de proporcionar todos los servicios explicados en los Presupuestos Generales del Estado, en gran parte servicios sociales, como educación, sanidad, pensiones y salario básico ciudadano.

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De esa manera, el Estado, como cualquier empresa o institución, se concede un auto-crédito de lo que luego recogerá en los impuestos. En la versión de democracia radical que hemos visto en el capítulo de la corriente reformadora, pueden ser los ciudadanos los que le conceden ese crédito al Estado.

Deja de ser la única moneda de curso legal. Solo es obligatoria para pagar los impuestos. Es la moneda con que se deben pagar las tasas.

Como para cualquier otra moneda, el Estado, en este caso el Poder Judicial, garantiza, como para cada productor, que el Ejecutivo cumple con sus promesas.

De esta forma el gasto publico queda sometido a un doble escrutinio, al elaborar los PGE y al ejecutarlo.

Además, la doble función de por una parte alimentar los gastos y por otra ajustar la masa monetaria desaparece. Para todo el resto de la economía, la masa multi-monetaria se ajusta sola, cada industria ajusta la suya al producto que va a entregar. El dinero del Estado, el dinero de las tasas, se queda con la única función de alimentar el circuito PGE contra recogida de impuestos.

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